Crítica de “Múltiple”

Ya hace un par de semanas del estreno en nuestra taquilla de Múltiple, la última película de M. Night Shyamalan, con el siempre fantástico James McAvoy entre el reparto.

La cinta comienza con tres adolescentes que son raptadas por Kevin, el personaje que interpreta James McAvoy, que sufre un desorden de la personalidad. Este curioso personaje, tiene dentro de sí mismo 23 personalidades distintas. Todas ellas diferentes, tanto en sus sexos, edades e incluso gustos.

Las tres chicas son encerradas en una habitación donde comenzamos a desgranar toda la trama de la película. En aquel momento desconocemos las razones por las que Kevin desea tenerlas encerradas. Su objetivo, es tan misterioso para los espectadores como para las tres co-protagonistas. Así arranca Múltiple, una película de pocos escenarios, con pocos actores, con una trama elegante y con elementos fantásticos. Un terreno fértil donde Shyamalan siempre se siente cómodo y eso se nota en la película.

La dirección actoral

Es muy importante hablar de este apartado, ya que su director así lo merece. M. Night Shyamalan tuvo un ganado reconocimiento con su primera película que muchos recordaremos. El sexto sentido fue una cinta de terror rompedora, llena de lecturas y con unas interpretaciones muy destacables a nivel de dirección actoral. Su argumento y guión se adelantó a otro maestro del suspense, Alejandro Amenábar, y puso como marca del director, el final sorpresa.

En sus trabajos posteriores como director, se notaba su marcado y particular tempo interpretativo. Es de destacar el ritmo especial del cineasta y como eso cambia a un actor como Mel Gibson, de cierto nervio, al estar bajo su dirección. Mel Gibson trabajó con Shyamalan en “Señales” y se nota la dirección de actores, ya que fue capaz de bajar revoluciones a nivel de tono y de tempo en su interpretación.  Para los que no me estáis siguiendo os propongo hacer un ejercicio fílmico. Ver tres películas de Shyamalan, como puede ser “El Bosque”, “Señales” y “Airbender” y notaréis claramente su estilo tan particular como director de actores y la diferencia tan marcada con una película de estudio como lo fue “Airbender” a una más personal.

Si habéis seguido un poco la carrera de este fabuloso director, os daréis cuenta de que su estilo en la dirección actoral ha ido modificándose con el tiempo, tal vez diluyéndose, su estilo personal y su tempo lento y calmado, dando paso a un estilo más estándar y familiar para el espectador. Desde mi punto de vista, no se si realmente el ha sido consciente de ello, pero en Múltiple está claro este hecho. Una de las cosas que hacía especial a este director tal vez se haya perdido para siempre. Aunque esto es una apreciación totalmente personal, ya que algunos considerarán que ahora es mucho más accesible, aunque siempre me sentiré un poco triste al ver esa evolución como cineasta.

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La dirección técnica

Como siempre, Shyamalan no desmerece en este apartado. Destacable son algunas secuencias en las que la cámara es la gran protagonista por su movimiento fluido, acompañando muy acertadamente a la acción y guardando ciertos momentos de tensión donde el no ver, es más importante que el ver.

Para no hacer mucho spoiler de la trama, vamos a centrarnos en una de las primeras escenas iniciales, para mi gusto, magníficamente rodada.

Al comienzo de la película, cuando Kevin, o una de sus personalidades rapta a las chicas, la secuencia transcurre dentro y fuera del vehículo. Si no queréis que os desvelemos una de las primeras secuencias, no sigas leyendo.

Comienza con el padre de una de ellas que se ha ofrecido a llevarlas. Está en el maletero guardando algo de comida y en cámara subjetiva, alguien se acerca a él. El hombre, sonriente se dirige al misterioso personaje, preguntándole si desea algo. En ese momento, pasa toda la acción al interior del vehículo, donde las chicas están hablando tranquilamente mientras esperan a que su padre vuelva al vehículo. La cámara se queda en el personaje de Casey, interpretado por Anya Taylor-Joy.

Shyamalan planta la cámara en la cara de ese personaje, la cual está sentada en el asiento del copiloto, mientras que tenemos de fondo a las otras dos chicas que continúan hablando. Ella no interviene en la conversación, no por que le de vergüenza, sino porque no parece muy interesada en ella. El maletero se cierra detrás de las muchachas. Aquí tenemos tres planos de atención. El personaje de Anya en primer plano, ensimismada en sus pensamientos, la dos chicas despistadas, hablando sobre nada en particular y al fondo y como último plano de atención, la ventana de atrás del vehículo donde vemos que el maletero se cierra haciendo un golpe sordo.

Casey (el personaje de Anya Taylor-Joy) mira al retrovisor y ve algo muy sospechoso. Algunas cajas de los productos han quedado tiradas en el suelo. Repentinamente, volvemos al plano de su rostro y escuchamos el sonido de que alguien ha entrado en el coche. Shyamalan no decide mostrarnos aún quien es. Prefiere esperar como buen director de suspense y dejar una línea de guión de boca de las dos chicas:

-“Perdone señor, se ha equivocado de vehículo”

El rostro de Casey, el cual seguimos teniendo en primer plano nos dice todo. Aunque las chicas despistadas piensan que es una equivocación, tanto Casey como el espectador saben que algo malo está a punto de ocurrir. Shyamalan decide mover la cámara y mostrarnos al personaje de James McAvoy, sentado, aparentemente tranquilo y el cual no parece escuchar la voz de la chica. Las muchachas continúan hablando al hombre que parece despistado, pero que muy despacio y sin mirarlas, se coloca una máscara.

Esta escena inicial, muestra la maestría de un director que sabe que quiere mostrar y como mostrarlo. El hecho de ocultar al personaje al inicio, el saber que algo sucede y que no lo vemos, genera una tensión, que es la justa y necesaria para arrancar la película. En un solo plano tenemos tres momentos distintos, en los que cada uno está incluido uno dentro del otro, como de una muñeca rusa se tratase, haciendo que el mal, estando al fondo de la escena y representado por el agresor, se traslade pasando planos hasta tomar posesión de la cámara y toda la atención.

Y así, podría continuar con toda la película, con escenas igual de meditadas y con lecturas muy destacables que seguramente a más de uno le hayan pasado desapercibidas.

El guión

El guión no es la parte más sobresaliente de Múltiple, pero si cumple su función sin resultar en ningún momento previsible y demasiado sorpresivo. Sobre la película gravita constantemente el tema de como alguien, creyendo algo con mucha firmeza, es capaz de modificar incluso la química de su cuerpo.

En este apartado, los que esperáis encontrar una película sobre el raro trastorno de identidad disociativo, de una manera realista, profunda y documentada, os vais a desilusionar. Múltiple no pretende en ningún momento nada de eso. De hecho este trastorno es casi una excusa científica para que la historia transcurra por donde el guión necesita. Incluso entran elementos fantásticos de los cuales nos van preparando a lo largo del film gracias al papel de la psiquiatra Dra. Fletcher, interpretada por Betty Buckley. Esta doctora, está maravillada por la habilidad con la que Kevin es capaz de cambiar de personalidad.

Este personaje es clave en la trama de la película, ya que vamos y venimos a su consulta, (al igual que Kevin) sin saber muy bien la razón de porqué tantas sesiones y tan seguidas. Pero no os preocupéis, el personaje de la psiquiatra nos lo irá desvelando.

Mención a parte merece la personalidad número 24 de Kevin, conocida como la bestia. Durante toda la película se hace mención a este misterioso personaje, creando una tensión en el espectador para ver que es o quien es y porqué el resto de personalidades de Kevin le tienen miedo.

También es importante informaciones que se nos va dando poco a poco y que al principio no parecen destacables y que al final de la película, se convierten en el clímax y le dan sentido a todo lo visto hasta entonces. En este apartado, tenemos varios hilos argumentales: El desarrollo en tiempo presente de la trama en sí. El pasado de Kevin, rescatado por las visitas a la doctora Fletcher y por último el pasado de Casey a modo de flashbacks. Tres hilos diferentes, bien tramados, los cuales llegan al mismo tiempo al clímax de la historia, aportando, como bien dije antes, sentido a todo lo mostrado e incluso a todo lo omitido.

Conclusiones finales

Es importante disfrutar de Múltiple con la mente abierta, dispuestos a entrar en el juego que nos propone su director sin juzgar el argumento o el final. La película, a medida que avanza, se va transformando, al igual que Kevin, en diferentes cosas. Casi que se podría decir que es una película con diferentes personalidades. Pasamos de una película de secuestro, a un thriller, a terror psicológico y finalmente a….no puedo desvelar el final, pero su conclusión es la verdadera razón de existir de Múltiple y para ello, os aconsejo volver a ver El protegido. 

Por esa razón, a algunos espectadores, cuando la película concluya, se sentirá desencantados con el final y otros, como fue mi caso, emocionados y esperando a ver la segunda parte. La seña de identidad de Shyamalan desde el sexto sentido, el final sorpresa, en Múltiple, puede ser el punto fuerte de la película o su mayor debilidad.

Este viaje casi loco, alucinógeno, que nos ha traído Shyamalan, esta vez si me ha dejado con buen sabor de boca.

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